Verso

Qué dice la Biblia sobre el perdón y cómo perdonar

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La Biblia dice que Dios perdona de verdad y por completo a quien se vuelve a él, y que quien ha recibido ese perdón está llamado a perdonar a los demás. Pero perdonar no es olvidar, ni excusar el daño, ni volver a ponerte en peligro. Aquí verás cómo perdona Dios, por qué Jesús insiste tanto en perdonar, lo que el perdón no es y qué hacer cuando todavía no puedes.

¿Cómo perdona Dios según la Biblia?

De principio a fin, la Biblia presenta a un Dios que prefiere perdonar antes que castigar. No es un perdón a regañadientes ni a medias: cuando Dios perdona, no se guarda la deuda para cobrarla después. Dos pasajes lo resumen bien, uno del Antiguo Testamento y otro del Nuevo.

No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

Salmo 103:10–12 · RV1909

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.

1 Juan 1:9 · RV1909

El salmo no habla de un Dios indiferente al mal, sino de uno cuya misericordia es más grande que toda tu historia. Esa es la base de todo lo demás: el perdón empieza en el carácter de Dios, no en lo bien que tú te portes.

La primera carta de Juan añade algo importante: el perdón se recibe reconociendo con honestidad lo que hemos hecho. No hace falta encontrar las palabras perfectas ni ganártelo antes. Lo que cuenta es volver a Dios con sinceridad, confiando en que él es quien es.

¿Qué tiene que ver Jesús con el perdón?

Para los cristianos, el perdón de Dios tiene un rostro concreto: Jesús. Durante su vida perdonó a personas que todos daban por perdidas, y en la cruz llevó ese perdón hasta el extremo, pidiéndolo incluso para quienes lo estaban matando.

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

Lucas 23:34 · RV1909

Este momento muestra que el perdón no es para quien ya lo merece. Jesús lo ofrece en medio del dolor y de la injusticia, sin esperar a que sus verdugos se arrepientan. El Nuevo Testamento entiende su muerte y resurrección como el lugar donde Dios abre a todos el camino de la reconciliación.

Por eso, cuando la Biblia te pide perdonar, no te pide algo que Dios no haya hecho primero. Te invita a dejar pasar a través de ti lo que tú mismo has recibido.

¿Por qué hay que perdonar a los demás?

Jesús une de forma muy estrecha el perdón que recibimos de Dios y el que damos a otros. Justo después de enseñar el Padrenuestro, vuelve sobre una sola de sus peticiones para subrayarla.

Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial. Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 6:14–15 · RV1909

Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

Efesios 4:32 · RV1909

Estas palabras suenan duras, y conviene leerlas bien. No significan que tengas que ganarte el perdón de Dios perdonando primero, sino que un corazón cerrado al perdón difícilmente puede abrirse para recibirlo. El perdón es como una puerta: no se puede abrir solo hacia dentro.

La carta a los Efesios lo expresa en positivo y da la razón de fondo: perdonamos porque hemos sido perdonados. No se trata de una norma fría, sino de parecernos a Dios en la manera de tratar a los demás.

¿Cuántas veces hay que perdonar?

Pedro le hizo a Jesús la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿hasta dónde llega mi obligación? Y propuso una cifra concreta.

Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete? Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

Mateo 18:21–22 · RV1909

La respuesta de Jesús no es un número más alto para seguir contando, sino una invitación a dejar de contar. El perdón no funciona como una tarjeta con un límite de usos.

A continuación, en Mateo 18:23-35, Jesús cuenta la parábola del siervo que no quiso perdonar, una historia sobre alguien al que se le perdona una deuda enorme y luego es incapaz de perdonar una pequeña. El mensaje es claro: cuando recordamos cuánto se nos ha perdonado, las ofensas de los demás se ven con otra medida.

Lo que el perdón no es

Muchas personas sufren porque creen que perdonar exige cosas que la Biblia no pide. Aclarar lo que el perdón no es puede quitarte un peso de encima. Pablo, al hablar de cómo responder al mal, deja ver que la justicia sigue importando.

No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.

Romanos 12:17–19 · RV1909

El apóstol no te pide fingir que el daño no existió. Te pide renunciar a la venganza personal, porque la justicia no queda olvidada: está en manos de Dios, y también de las autoridades legítimas, como explica el capítulo siguiente de Romanos.

Perdonar no es olvidar: puedes recordar lo que pasó y aun así renunciar a devolver el golpe. Tampoco es decir que lo que te hicieron estuvo bien, ni restarle importancia. Y no es lo mismo que reconciliarse: la reconciliación necesita que el otro reconozca su culpa y cambie, y a veces no es posible ni prudente.

Perdonar tampoco significa seguir expuesto a alguien que te hace daño. Si sufres maltrato o abuso, protegerte no contradice el perdón. Si estás en peligro, contacta con los servicios de emergencia, y busca el apoyo de un profesional, un consejero o tu iglesia local.

Por último, el perdón no es un sentimiento instantáneo. Es una decisión que a menudo hay que renovar, mientras las emociones tardan más en sanar.

¿Y si todavía no puedo perdonar?

Si te cuesta perdonar, no eres un mal creyente: eres una persona herida. La historia de José, vendido por sus propios hermanos, muestra un perdón que llegó después de muchos años. Se da a conocer a ellos en Génesis 45, y más tarde, tras la muerte de su padre, tiene que tranquilizarlos de nuevo.

Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

Génesis 50:19–21 · RV1909

José no minimiza lo que le hicieron ni se lo calla. Lo nombra con claridad, y aun así elige no tomarse la revancha y cuidar de quienes le hicieron daño. Su perdón llegó después de un largo camino, no al día siguiente de la traición.

Puedes empezar por algo pequeño: decirle a Dios con sinceridad que no puedes, pero que quieres querer. Los Salmos están llenos de oraciones honestas, con rabia y lágrimas incluidas, y Dios no se escandaliza de ellas. Si la herida es profunda, hablar con un consejero o con alguien de confianza en tu iglesia puede ayudarte mucho.

Cómo empezar a vivir el perdón hoy

Lee despacio el Salmo 51, la oración de alguien que pide perdón con el corazón en la mano, y el Salmo 103, que celebra la misericordia de Dios. Leerlos juntos te ayuda a recibir el perdón antes de intentar darlo.

Después, piensa en una persona concreta a la que te cuesta perdonar. No hace falta que hables con ella ni que sientas nada especial. Basta con ponerla delante de Dios y dar un paso pequeño.

Puedes orar con tus propias palabras, algo así: Señor, gracias porque me perdonas cuando vuelvo a ti. Tú sabes lo que me hicieron y cuánto me duele. Hoy no puedo hacerlo solo, pero pongo en tus manos mi deseo de venganza. Sana mi corazón y enséñame a perdonar como tú me has perdonado. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Hay algún pecado que Dios no perdone?

Jesús habla en Marcos 3:28-29 de la blasfemia contra el Espíritu Santo, y muchas tradiciones cristianas la entienden como un rechazo persistente y consciente de Dios. Por eso suele decirse que quien teme haberla cometido y desea el perdón muestra justamente que su corazón sigue abierto. La Biblia insiste en que Dios recibe a todo el que se vuelve a él.

¿Tengo que perdonar aunque la otra persona no me pida perdón?

Los cristianos no lo leen todos igual. Algunos, a partir de Lucas 17:3-4, entienden que el perdón completo se da cuando el otro se arrepiente; otros subrayan que, aun sin arrepentimiento, se puede renunciar al rencor y a la venganza y dejar el caso en manos de Dios. En ambos casos, la Biblia te invita a no alimentar el odio en tu corazón.

¿Hay que confesarse con un sacerdote para recibir el perdón de Dios?

Aquí las tradiciones difieren. La Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas viven la confesión ante un sacerdote como un sacramento de reconciliación. Muchas iglesias protestantes enseñan que se confiesa directamente a Dios, y valoran también confesarse unos a otros, como sugiere Santiago 5:16.

¿La Biblia habla de perdonarse a uno mismo?

La expresión no aparece en la Biblia, pero sí la idea de aceptar de verdad el perdón de Dios. Si Dios ya te ha perdonado, seguir castigándote no es humildad, sino no terminar de creerle. Si la culpa te aplasta o no te deja vivir, habla también con un profesional o con tu iglesia.

Escrito con ayuda de IA y revisado por Miguel Ridruejo Mendoza antes de publicarse. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.

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