Verso

Qué es el Adviento y cómo vivirlo

· 10 min de lectura

El Adviento es el tiempo de unas cuatro semanas antes de Navidad en el que los cristianos se preparan para celebrar el nacimiento de Jesús y renuevan la esperanza en su regreso. Empieza el cuarto domingo antes del 25 de diciembre y marca el comienzo del año litúrgico en muchas iglesias. Aquí verás qué significa, cómo calcular su inicio, qué se vive en cada semana, qué pasajes bíblicos se leen y cómo puedes vivirlo tú.

¿Qué significa la palabra Adviento?

La palabra viene del latín adventus, que quiere decir “llegada” o “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo, y el Adviento es el tiempo de espera y preparación para esa llegada. No es simplemente una cuenta atrás hacia los regalos, sino una temporada para mirar con calma qué significa que Dios se haya hecho cercano. Isaías 9:6 es uno de los textos que mejor resumen esa espera: anuncia el nacimiento de un niño que recibirá títulos de gobernante sabio y de príncipe que trae la paz.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Isaías 9:6 · RV1909

Este tiempo mira en dos direcciones a la vez. Por un lado recuerda la primera venida de Jesús, cuando nació en Belén, y la larga espera del pueblo de Israel que la precedió; los cristianos leen la promesa de Isaías como un anuncio de ese nacimiento. Por otro, apunta hacia adelante: la fe cristiana confiesa que Cristo volverá, y el Adviento invita a vivir despiertos y con esperanza ante ese regreso.

¿Cuándo empieza el Adviento?

En las iglesias católica, anglicana, luterana y en muchas otras de tradición occidental, el Adviento comienza el cuarto domingo antes de Navidad. Por eso su fecha de inicio cambia cada año, aunque siempre cae entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre. Termina en la tarde del 24 de diciembre, cuando empieza la celebración de la Nochebuena.

Calcularlo es sencillo: busca en el calendario el domingo anterior al 25 de diciembre, que será el cuarto domingo de Adviento, y cuenta tres domingos más hacia atrás. Por ejemplo, en 2026 el Adviento empieza el 29 de noviembre, y en 2027 el 28 de noviembre. Como siempre hay cuatro domingos, la duración total varía entre veintidós y veintiocho días, según el día de la semana en que caiga la Navidad.

Para la Iglesia católica y otras tradiciones litúrgicas, el primer domingo de Adviento es además el inicio del año litúrgico, una especie de “año nuevo” espiritual. Desde ahí se recorre, a lo largo de los meses, toda la vida de Jesús: su nacimiento, su ministerio, su muerte y su resurrección.

¿Qué se vive en cada una de las cuatro semanas?

Las cuatro semanas tienen un recorrido propio que va del futuro al pasado, del regreso de Cristo a su nacimiento. El primer domingo pone el acento en la vigilancia: Jesús pide a sus discípulos que estén atentos, porque nadie sabe el día ni la hora de su venida. Pasajes como Mateo 24:42-44 marcan ese tono de estar despiertos y preparados.

Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor. Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.

Mateo 24:42–44 · RV1909

El segundo y el tercer domingo suelen centrarse en Juan el Bautista, el profeta que preparó el camino de Jesús llamando a la gente a cambiar de vida. Su mensaje une la espera con la conversión: prepararse no es solo aguardar, sino ordenar el corazón. El tercer domingo tiene además un tono de alegría, porque la Navidad ya está cerca.

El cuarto domingo mira directamente al nacimiento de Jesús. Las lecturas presentan a María, que recibe el anuncio del ángel, y a José, que acoge a María y al niño. Es la semana en la que la espera se vuelve casi inmediata.

¿Qué lecturas bíblicas se leen en Adviento?

Las iglesias que siguen un calendario de lecturas, como la católica o las que usan el Leccionario Común Revisado, organizan los textos en un ciclo de tres años, de modo que cada año se escuchan pasajes algo distintos. Aun así, los grandes protagonistas se repiten: los profetas del Antiguo Testamento, sobre todo Isaías; Juan el Bautista; y María. Isaías 40:3-5 es uno de los textos más característicos de este tiempo.

Voz que clama en el desierto: Barred camino á Jehová: enderezad calzada en la soledad á nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.

Isaías 40:3–5 · RV1909

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

Lucas 1:30–33 · RV1909

Ese pasaje habla de una voz que pide preparar un camino para Dios en el desierto, allanando lo torcido y lo áspero. Los cuatro evangelios relacionan esta profecía con Juan el Bautista, que prepara la llegada de Jesús. Por eso Isaías y Juan van tan unidos en Adviento: uno anuncia la promesa y el otro señala que ya está a punto de cumplirse.

El anuncio del ángel a María, en Lucas 1:30-33, suele leerse al final del Adviento. Allí el ángel le dice que no tenga miedo y que dará a luz un hijo que se llamará Jesús, heredero del trono de David y cuyo reino no tendrá fin. Otros textos frecuentes son Isaías 7:14, sobre la joven que dará a luz un hijo llamado Emanuel, y Miqueas 5:2, que señala a Belén como lugar de origen del futuro gobernante de Israel.

¿Qué significan la corona de Adviento y el color morado?

El símbolo más conocido de este tiempo es la corona de Adviento: un círculo de ramas verdes con cuatro velas, una por cada domingo. Cada semana se enciende una vela más, de modo que la luz crece a medida que se acerca la Navidad. Se popularizó en Alemania en el siglo XIX y hoy se usa en iglesias y hogares de muchas tradiciones. Su mensaje se entiende sin palabras: la oscuridad va cediendo ante la luz que viene.

Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

Filipenses 4:4–5 · RV1909

Las velas suelen ser moradas, con una rosa para el tercer domingo, aunque en algunos lugares se usan rojas, blancas o azules. A veces se añade una quinta vela blanca en el centro, que se enciende en Navidad y representa a Cristo. Los nombres que se dan a cada vela varían según la comunidad; una forma común es asociarlas a la esperanza, la paz, la alegría y el amor.

El morado es el color litúrgico del Adviento en muchas iglesias y expresa espera y preparación; algunas iglesias usan el azul. El tercer domingo se llama tradicionalmente “Gaudete”, que en latín significa “alegraos”, por las palabras con que comenzaba su liturgia, tomadas de Filipenses 4:4-5. En ese pasaje Pablo invita a alegrarse siempre en el Señor, porque el Señor está cerca.

¿Todos los cristianos celebran el Adviento?

No todos lo viven de la misma manera. Para católicos, anglicanos, luteranos, metodistas y otras iglesias con calendario litúrgico, el Adviento es un tiempo central, con sus colores, lecturas y oraciones propias. En la diócesis de Milán, que sigue el rito ambrosiano, dura seis semanas en lugar de cuatro.

Las iglesias ortodoxas no tienen un Adviento con este nombre, pero viven un periodo parecido: el ayuno de la Natividad, de unos cuarenta días antes de Navidad. Es un tiempo de oración, ayuno y caridad que prepara la fiesta del nacimiento de Cristo, y su fecha exacta depende del calendario que siga cada iglesia.

Muchas iglesias evangélicas no siguen un calendario litúrgico formal, aunque cada vez más congregaciones adoptan la corona o planes de lectura de Adviento. Otras prefieren no marcar tiempos especiales y centrarse en la predicación de toda la Escritura durante el año. Más allá de las formas, todas comparten lo esencial: la alegría por el nacimiento de Jesús y la esperanza en su venida.

¿Qué sentido tiene esperar en un tiempo de prisa?

Diciembre suele ser un mes de compras, cenas y agendas llenas. El Adviento propone justo lo contrario: frenar, hacer silencio y aprender a esperar. La Biblia está llena de personas que esperaron a Dios durante años, y el Salmo 130:5-6 lo expresa con la imagen del centinela que aguarda la llegada del amanecer.

Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera á Jehová más que los centinelas á la mañana, más que los vigilantes á la mañana.

Salmo 130:5–6 · RV1909

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos. La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.

Romanos 13:11–12 · RV1909

Esa espera no es pasiva ni resignada. Es la confianza de quien sabe que la mañana va a llegar, aunque la noche todavía sea oscura. Por eso el Adviento puede ser especialmente significativo para quien atraviesa una pérdida, una enfermedad o un tiempo difícil: no pide fingir alegría, sino sostener la esperanza.

Romanos 13:11-12 añade otra nota: Pablo dice que es hora de despertar del sueño, porque la salvación está más cerca que cuando creímos, y anima a dejar las obras de la oscuridad para revestirse de luz. El Adviento es así una invitación a revisar la propia vida, reconciliarse, ser generoso y preparar un lugar para Dios. Si estas fechas te resultan especialmente duras por la soledad o el duelo, hablar con alguien de confianza, con tu comunidad cristiana o con un profesional puede ayudarte mucho.

Cómo vivir el Adviento hoy: una práctica sencilla

No necesitas grandes preparativos para empezar. Una forma sencilla es reservar cada día unos minutos de silencio, quizá al encender una vela por la noche, y leer un pasaje breve de la Biblia. Puedes recorrer los textos de este artículo, uno o dos por día: Isaías 9, Isaías 40, Lucas 1 y el Salmo 130 son un buen comienzo.

El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven, Señor Jesús.

Apocalipsis 22:20 · RV1909

Junto a la lectura, elige un gesto concreto para cada semana: en la primera, apagar el móvil un rato para estar atento; en la segunda, pedir perdón o reconciliarte con alguien; en la tercera, compartir algo con quien lo necesita; en la cuarta, preparar el corazón para la Navidad como lo hizo María, con disponibilidad y confianza.

Puedes terminar cada día con una oración breve en tus propias palabras: dile a Jesús que, en medio de tus prisas, quieres esperarlo; pídele que entre en tu vida, que ilumine lo que está a oscuras y que te enseñe a recibirlo con alegría. La Biblia misma se cierra con un deseo así en Apocalipsis 22:20, donde la iglesia responde a la promesa de Jesús pidiéndole que venga.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un calendario de Adviento?

Es un calendario con pequeñas ventanas o casillas, una por cada día de diciembre hasta Nochebuena, que se van abriendo para contar los días que faltan. Nació en ambientes cristianos de Alemania y hoy es muy popular en todo el mundo. Algunas familias lo usan con un versículo o una oración breve detrás de cada ventana.

¿El Adviento aparece en la Biblia?

La palabra Adviento y su calendario no aparecen en la Biblia; son una tradición de la Iglesia que se fue formando en los primeros siglos. Pero su contenido es plenamente bíblico: la espera del Mesías anunciada por los profetas, el nacimiento de Jesús y la promesa de su regreso.

¿Cuál es la diferencia entre Adviento y Navidad?

El Adviento es el tiempo de preparación y espera; la Navidad es la celebración del nacimiento de Jesús, que comienza el 24 de diciembre por la noche. En el calendario litúrgico, el tiempo de Navidad se prolonga después del 25 de diciembre, hasta la Epifanía o el Bautismo del Señor según la tradición.

¿Cómo vivir el Adviento en familia con niños?

Encender juntos la vela de la semana, leer en voz alta una historia breve de la Biblia sobre la espera de Jesús y rezar unas palabras sencillas es una buena manera de empezar. También ayuda elegir entre todos un gesto de generosidad, como preparar algo para alguien que esté solo. Lo importante es que los niños perciban que se espera a Jesús, no solo los regalos.

Escrito con ayuda de IA y revisado por Miguel Ridruejo Mendoza antes de publicarse. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.

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