Verso

Resumen del libro de los Salmos: temas y esquema

El libro de los Salmos es la colección de 150 oraciones y cantos del antiguo Israel, el himnario y libro de oración de la Biblia. En él se habla a Dios con toda la gama de la experiencia humana: alabanza, angustia, culpa, gratitud, miedo y esperanza. Aquí encontrarás de qué trata, cómo se organiza en cinco libros, sus grandes temas, los salmos más conocidos y su lugar en el conjunto de la Biblia.

Testamento
Antiguo Testamento
Capítulos
150
Versículos
2.461
Tiempo de lectura
unas 3 horas
Autor
Los títulos hebreos vinculan 73 salmos con el rey David y otros con Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés, Hemán y Etán; muchos son anónimos. Los estudiosos debaten si esos títulos indican autoría o dedicatoria, y muchos creen que varios poetas los compusieron a lo largo de siglos.
Escrito
Los salmos se compusieron durante varios siglos, desde la época de la monarquía de Israel (o antes, según la tradición) hasta después del exilio en Babilonia, y la colección se completó probablemente entre los siglos V y III a. C., aunque las fechas exactas son inciertas.
Primeros destinatarios
Se reunieron para el pueblo de Israel, como cantos y oraciones para el culto en el templo, las fiestas y peregrinaciones, y la oración personal de los fieles.

Esquema

  1. Libro primero: oraciones de David Capítulos 1–41

    Abre con los salmos 1 y 2 como portada del libro. Predominan los salmos atribuidos a David, con muchos lamentos personales y cantos de confianza; termina con una bendición a Dios.

  2. Libro segundo: sed de Dios Capítulos 42–72

    Empieza con salmos de los hijos de Coré y sigue con oraciones davídicas como el Salmo 51. Concluye con un salmo para el rey y una breve nota que cierra la colección de David.

  3. Libro tercero: crisis y preguntas Capítulos 73–89

    Dominan los salmos de Asaf y de los hijos de Coré, que luchan con la prosperidad de los malvados y la ruina nacional. Termina con el Salmo 89, que lamenta la aparente caída de la dinastía de David.

  4. Libro cuarto: el Señor reina Capítulos 90–106

    Se abre con una oración atribuida a Moisés y proclama que Dios es Rey en los salmos 93 al 99. Recuerda la historia de Israel y la fidelidad de Dios pese al pecado del pueblo.

  5. Libro quinto: gratitud y alabanza final Capítulos 107–150

    Incluye el Hallel (113–118), el gran Salmo 119 sobre la Ley, los cantos de peregrinación (120–134) y una última serie davídica. Culmina con los salmos 146 al 150, una explosión de alabanza.

¿De qué trata el libro de los Salmos?

Los Salmos no cuentan una historia seguida ni desarrollan un argumento: son 150 poemas pensados para ser cantados y rezados. Su nombre en hebreo, Tehilim, significa «alabanzas», y el título «Salmos» viene del griego y alude a cantos acompañados con instrumentos de cuerda.

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Salmo 1:1–3 · RV1909

Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.

Salmo 150:6 · RV1909

Lo que une a todos estos poemas es que se dirigen a Dios o hablan de él con total sinceridad. Hay gritos de auxilio en la enfermedad y la persecución, confesiones de pecado, acciones de gracias por una liberación, himnos a Dios como Creador y Rey, y meditaciones sobre la Ley y la sabiduría.

El libro se abre con el Salmo 1, que presenta dos caminos, el del justo que se deleita en la palabra de Dios y el del malvado, y con el Salmo 2, que anuncia al rey elegido por Dios. Termina con el Salmo 150, que invita a toda criatura viva a unirse a la alabanza. Entre ese pórtico y ese final abundan los lamentos, pero el libro no se queda en ellos: su última palabra es la alabanza.

¿Cómo está organizado el libro de los Salmos?

El Salterio está dividido en cinco libros, que muchos lectores, judíos y cristianos, han visto como un eco de los cinco libros de Moisés. Cada uno termina con una breve bendición a Dios (41:13; 72:18–19; 89:52; 106:48), y el Salmo 150 sirve como gran cierre de todo el conjunto.

Dentro de los libros hay pequeñas colecciones: los salmos de Asaf (73–83), los de los hijos de Coré, los que proclaman que el Señor reina (93–99), el Hallel que se cantaba en las fiestas (113–118) y los cantos de las subidas o de peregrinación (120–134), entonados al subir a Jerusalén. Muchos salmos llevan títulos con nombres de autores, indicaciones musicales o la situación en que se habrían compuesto.

Los estudiosos distinguen además varios tipos de salmo: himnos de alabanza, lamentos individuales y comunitarios, acciones de gracias, salmos reales sobre el rey de Israel, salmos sapienciales y salmos de confianza. Algunos son acrósticos, con versos que siguen el orden del alfabeto hebreo; el más largo es el Salmo 119, con 176 versículos.

¿Cuáles son los temas principales de los Salmos?

El primer gran tema es que se puede hablar con Dios en cualquier situación. Si estás atravesando angustia, duelo o miedo, los Salmos te ofrecen palabras cuando no tienes las tuyas: el orante del Salmo 13 pregunta cuánto durará su sufrimiento y aun así termina confiando. Cerca de un tercio del libro son lamentos, y la mayoría termina abriéndose a la esperanza.

Al Músico principal: Salmo de David. ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

Salmo 13:1–2 · RV1909

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)

Salmo 46:1–3 · RV1909

El segundo tema es la alabanza a Dios como Creador, Rey y Salvador. Los salmos celebran la creación (Salmos 8, 19, 104), la liberación de Egipto y la fidelidad de Dios a lo largo de la historia de Israel (Salmos 78, 105, 106), y su amor que no se agota (Salmo 136).

Otros temas recorren todo el libro: la confianza en Dios como refugio y pastor, el perdón del pecado, el valor de la palabra de Dios, el contraste entre el justo y el malvado, y la esperanza puesta en el rey de la casa de David y en el reinado de Dios sobre todas las naciones.

¿Cuáles son los salmos más conocidos?

El Salmo 23, el del Señor como pastor, es probablemente el salmo más querido; se reza en funerales, hospitales y momentos de miedo porque habla de la compañía de Dios incluso en las horas más oscuras, cuando la muerte parece cercana. El Salmo 51 es la gran oración de arrepentimiento, asociada por su título al pecado de David con Betsabé.

Salmo de David. Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Salmo 23:1–4 · RV1909

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.

Salmo 51:10–12 · RV1909

Otros salmos muy citados son el 8, que se asombra ante la grandeza de Dios y la dignidad del ser humano; el 91, sobre la protección de Dios; el 103, que bendice a Dios por su misericordia; el 121, canto de peregrino que busca en Dios su ayuda; y el 139, que expresa que Dios conoce a cada persona desde antes de nacer.

También son conocidos el Salmo 137, lamento de los desterrados en Babilonia, y el Salmo 119, extensa meditación sobre la palabra de Dios como luz que guía la vida.

¿Qué lugar ocupan los Salmos en la Biblia?

En la mayoría de las ediciones de la Biblia hebrea, los Salmos abren los Escritos, la tercera parte del canon; en las Biblias cristianas forman parte de los libros poéticos o sapienciales, junto a Job, Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. Su lenguaje se nutre de la historia narrada en la Torá y en los libros históricos, y comparte las grandes esperanzas de los profetas.

Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿ por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.

Salmo 22:1–2 · RV1909

Salmo de David. Jehová dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

Salmo 110:1 · RV1909

Los Salmos están entre los libros del Antiguo Testamento más citados en el Nuevo. Jesús ora en la cruz con las palabras iniciales del Salmo 22 (Mateo 27:46), y los Hechos de los Apóstoles y la carta a los Hebreos leen el Salmo 2, el 16, el 110 y el 118 como anuncios de Cristo (Hechos 2; Hechos 4; Hechos 13; Hebreos 1). La tradición cristiana ha leído muchos salmos reales como mesiánicos, mientras que la lectura judía los aplica al rey de Israel, al pueblo o al Mesías que espera.

A lo largo de los siglos, el Salterio ha sido el corazón de la oración: se canta en la sinagoga, estructura la Liturgia de las Horas católica, se reza entero cada semana en el uso ortodoxo y ha inspirado incontables himnos protestantes. Leerlo es unirse a una conversación con Dios que dura desde hace milenios.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la numeración de los salmos cambia según la Biblia?

La Biblia hebrea y la antigua traducción griega (la Septuaginta), seguida por la Vulgata latina, agrupan algunos salmos de forma distinta. Por eso, entre los salmos 10 y 147 la numeración griega y latina suele ir un número por detrás de la hebrea: el conocido Salmo 23 aparece como 22 en muchas Biblias católicas antiguas y en el uso ortodoxo. La mayoría de las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, a veces con la otra entre paréntesis.

¿Existe un Salmo 151?

Sí, la Septuaginta incluye un Salmo 151, un breve poema puesto en boca de David sobre su elección y su victoria sobre Goliat. Las Iglesias ortodoxas lo aceptan como parte de su Salterio, mientras que católicos y protestantes no lo cuentan dentro del canon. Una versión hebrea de este salmo apareció entre los manuscritos del mar Muerto.

¿Por qué algunos salmos piden castigo para los enemigos?

Los llamados salmos imprecatorios, como el 109 o el final del 137, nacen de personas que sufrían injusticia y violencia reales. En lugar de vengarse por su cuenta, el orante entrega su ira a Dios y le pide que haga justicia. Judíos y cristianos los han leído de maneras diversas: como un grito honesto ante el mal, como un clamor por la justicia de Dios o, en la tradición cristiana, a la luz de la enseñanza de Jesús sobre amar a los enemigos.

¿Por dónde empezar a leer los Salmos?

Puedes empezar por el Salmo 1 y el 2, que sirven de puerta al libro, y luego leer algunos de los más queridos, como el 23, el 46, el 91, el 103 o el 139. Muchos lectores rezan un salmo al día o siguen el ritmo de la liturgia de su tradición. No hace falta leerlos todos seguidos: cada salmo es una oración completa.

Escrito con ayuda de IA y revisado por Miguel Ridruejo Mendoza antes de publicarse. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.