Oración ante el crucifijo
Mírame, oh mi amado y buen Jesús, postrado en tu presencia; te ruego con el mayor fervor que imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, dolor de mis pecados y propósito firmísimo de jamás ofenderte; mientras yo, con todo el amor y con toda la compasión de que soy capaz, voy considerando tus cinco llagas, teniendo presente lo que de ti, oh buen Jesús, dijo el santo profeta David:
«Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos». Amén.
Texto: la forma común con que se reza hoy en español.
En latín
En ego, o bone et dulcissime Iesu, ante conspectum tuum genibus me provolvo, ac maximo animi ardore te oro atque obtestor, ut meum in cor vividos fidei, spei et caritatis sensus, atque veram peccatorum meorum paenitentiam, eaque emendandi firmissimam voluntatem velis imprimere; dum magno animi affectu et dolore tua quinque vulnera mecum ipse considero ac mente contemplor, illud prae oculis habens, quod iam in ore ponebat tuo David propheta de te, o bone Iesu:
“Foderunt manus meas et pedes meos: dinumeraverunt omnia ossa mea.” Amen.
Sobre esta oración
Una oración latina de autor desconocido, que se reza de rodillas ante una imagen de Cristo crucificado y termina con palabras del salmo 22,16-17. En el siglo XIX se hizo muy popular como oración después de comulgar, y los católicos la siguen rezando sobre todo los viernes de Cuaresma. La forma española es la que se reza comúnmente hoy.