3 de octubre
Los santos y fiestas que se recuerdan el 3 de octubre, cada uno con una breve biografía, un pasaje bíblico y una oración.
Santos Ambrosio Francisco Ferro y compañeros
Párroco asesinado junto a sus fieles en el Brasil colonial en 1645
Ambrosio Francisco Ferro era un sacerdote católico que atendía a los colonos portugueses de la zona de Natal, en el actual estado de Río Grande del Norte, en Brasil. En la década de 1640 esa costa estaba bajo el dominio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, y los católicos vivían en un clima tenso, marcado por la guerra, las disputas por la tierra y la división religiosa.
En julio de 1645, el padre André de Soveral y muchos de sus fieles murieron asesinados durante la misa dominical en la capilla de Cunhaú. El 3 de octubre de ese año, en Uruaçu, soldados al servicio de los neerlandeses y sus aliados indígenas mataron al padre Ambrosio y a un gran grupo de católicos del lugar, entre ellos familias enteras. Según los relatos, un campesino, Mateus Moreira, murió alabando al Santísimo Sacramento.
Treinta víctimas de ambas matanzas, entre ellas los dos sacerdotes y Mateus, fueron canonizadas en 2017 como los primeros mártires de Brasil. Se les recuerda como creyentes sencillos que mantuvieron su fe en medio de la violencia colonial.
¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
Romanos 8:35–37 · RV1909
Oración
Dios fiel, tú diste a Ambrosio Francisco Ferro y a sus compañeros el valor de seguir unidos a ti cuando les arrebataron la vida. Mantennos firmes en la fe cuando tengamos miedo, haznos constructores de paz donde haya división, y que nada nos separe de tu amor en Cristo Jesús, nuestro Señor. Amén.
San Dionisio Areopagita
Miembro del consejo de Atenas que creyó al oír a Pablo en el Areópago
En el siglo I, Dionisio pertenecía al Areópago, el antiguo consejo de Atenas que tomaba su nombre de la colina rocosa donde se reunía. Casi todo lo que sabemos de él viene del libro de los Hechos. Cuando Pablo habló allí del “dios desconocido” y de Jesús resucitado de entre los muertos, algunos se burlaron y otros dijeron que ya lo escucharían en otra ocasión. Dionisio fue uno de los pocos que creyeron, junto con una mujer llamada Dámaris.
Para un ateniense respetado, ponerse del lado de un predicador judío ambulante del que otros oyentes acababan de reírse no era poca cosa. Hacia el año 170, el obispo Dionisio de Corinto escribió que fue el primer obispo de Atenas. Los relatos posteriores sobre su martirio son menos seguros.
Hacia el año 500, un autor cristiano desconocido publicó escritos muy influyentes con su nombre, y durante siglos también se le confundió con san Dionisio de París. Los cristianos recuerdan al verdadero Dionisio como uno de los primeros en Grecia que acogieron el Evangelio.
Y así como oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez. Y así Pablo se salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales también fué Dionisio el del Areópago, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.
Hechos 17:32–34 · RV1909
Oración
Dios de la verdad, tú abriste el corazón de Dionisio cuando oyó a Pablo anunciar a Cristo resucitado, y le diste valor para creer mientras otros se burlaban. Abre también nuestra mente y nuestro corazón a tu palabra, y haznos valientes para seguir a Jesús aunque nos cueste la aprobación de los demás. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Las biografías se escriben con ayuda de IA a partir de historias de dominio público y se revisan antes de publicarse; las oraciones son nuestras. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.