Gloria a Dios en las alturas
Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
Te alabamos, te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias por tu gran gloria,
Señor Dios, Rey del cielo, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo unigénito, Jesucristo;
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
tú que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas los pecados del mundo, recibe nuestra oración;
tú que estás sentado a la diestra del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque solo tú eres santo,
solo tú eres Señor,
solo tú, Jesucristo, eres el Altísimo,
con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Texto: texto o traducción nuestra, escrita para Verso.
En latín
Gloria in excelsis Deo
et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
Laudamus te, benedicimus te, adoramus te,
glorificamus te, gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine Fili unigenite, Iesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris,
qui tollis peccata mundi, miserere nobis;
qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus Sanctus,
tu solus Dominus,
tu solus Altissimus, Iesu Christe,
cum Sancto Spiritu: in gloria Dei Patris. Amen.
Sobre esta oración
Un antiguo himno griego que empieza con el canto de los ángeles en el nacimiento de Cristo (Lucas 2,14) y sigue alabando al Padre y al Hijo. Se cantaba en la oración de la mañana en Oriente y entró en la misa romana hacia el siglo VI. Se canta en la eucaristía de los domingos y fiestas; el Libro de Oración Común anglicano lo pone al final de la comunión.