20 de enero
Los santos y fiestas que se recuerdan el 20 de enero, cada uno con una breve biografía, un pasaje bíblico y una oración.
San Fabián
Laico elegido obispo de Roma que guio a su Iglesia hasta el martirio
Fabián era un laico romano cuando, en el año 236, los cristianos de Roma se reunieron para elegir un nuevo obispo. Eusebio de Cesarea, que escribió unos ochenta años después, cuenta que había llegado del campo y que nadie pensaba en él. Entonces, según Eusebio, una paloma se posó sobre su cabeza, y la multitud lo vio como una señal y lo eligió.
Guio a la Iglesia de Roma durante unos catorce años de relativa paz. Algunos registros antiguos dicen que dividió la ciudad en distritos atendidos por diáconos, y que trajo desde Cerdeña los cuerpos del papa Ponciano y del presbítero Hipólito, muertos allí en el destierro.
En el año 250, el emperador Decio inició la primera persecución en todo el Imperio y exigió que todos ofrecieran sacrificios a los dioses. Fabián fue de los primeros en morir, el 20 de enero. Cipriano de Cartago elogió su muerte. Los cristianos lo recuerdan como alguien inesperado que se mantuvo fiel hasta el final. Su tumba, con su nombre grabado en griego, aún se puede ver en la catacumba de San Calixto, en Roma.
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto; Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey. Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
1 Pedro 5:2–4 · RV1909
Oración
Dios fiel, tú llamaste a Fabián desde una vida sencilla para pastorear a tu pueblo en Roma, y le diste valor para mantenerse firme cuando llegó la persecución. Ayúdanos a aceptar las tareas que nos confías, aunque nos sorprendan, a cuidarnos unos a otros con paciencia y a seguir unidos a ti en toda prueba. Amén.
San Sebastián
Mártir romano, el joven soldado atravesado por flechas en el arte cristiano
Sebastián fue un cristiano ejecutado en Roma. La tradición sitúa su muerte hacia el año 288, bajo el emperador Diocleciano, pero la fecha es incierta: la gran persecución de Diocleciano no empezó hasta el 303. Los datos seguros son pocos. Un calendario romano del año 354 lo recuerda el 20 de enero, y fue enterrado en un cementerio de la Vía Apia, donde todavía hoy se alza una iglesia con su nombre. San Ambrosio, que escribió en el siglo IV, cuenta que era de Milán.
Casi todo lo demás procede de un relato escrito más de cien años después. Según él, Sebastián era oficial de la guardia del emperador y ayudaba en secreto a los cristianos presos. Cuando lo descubrieron, lo ataron y lo asaetearon. Sobrevivió gracias a los cuidados de una viuda llamada Irene. Después volvió a presentarse ante el emperador y murió apaleado.
La imagen de aquel joven atravesado por flechas se convirtió en una de las escenas más pintadas del arte cristiano. En tiempos de peste, mucha gente buscó en su recuerdo la valentía que necesitaba.
¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
Romanos 8:35–37 · RV1909
Oración
Dios fiel, tú diste a tu siervo Sebastián el valor de permanecer junto a Cristo y junto a sus hermanos en la fe, aun a costa de su vida. Danos un corazón firme cuando seguirte nos cueste, y haznos valientes para cuidar de quienes sufren. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Sara
Esperó hasta la vejez la promesa de Dios y fue madre de Isaac
La historia de Sara se cuenta en el Génesis, el primer libro de la Biblia; es un relato familiar sobre los comienzos de Israel, y sus hechos no se pueden fechar con certeza. Al principio se llamaba Saray y era la esposa de Abram. Según el Génesis, la familia salió de Ur, pasó por Jarán y después, llamados por Dios, Abram y Saray partieron hacia Canaán, donde vivieron en tiendas como extranjeros.
Lo más duro de su vida fue la espera. Durante años no tuvo hijos. Entregó a Abram a su esclava Agar, y aquello trajo celos y dolor a las dos mujeres. Ya anciana, Dios le dio un nombre nuevo y le prometió un hijo. Escuchando detrás de la puerta de la tienda, se rio; luego, con miedo, lo negó. Pero dio a luz a Isaac, cuyo nombre evoca la risa. Murió en Hebrón y allí fue enterrada.
Los cristianos recuerdan a Sara como madre del pueblo de Dios. La Carta a los Hebreos la nombra entre quienes confiaron en la promesa de Dios.
Entonces Jehová dijo á Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de parir siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.
Génesis 18:13–14 · RV1909
Oración
Dios fiel, cumpliste tu promesa a Sara después de largos años de espera y convertiste su risa incrédula en alegría con el nacimiento de Isaac. Cuando tus promesas parecen tardar y nuestra esperanza se cansa, danos paciencia para esperar y confianza para creer que para ti nada es imposible. Amén.
San Wulfstano de Worcester
Obispo inglés que mantuvo su sede tras 1066 y combatió la trata de esclavos
Wulfstano nació hacia el año 1008 en Warwickshire, Inglaterra, y se hizo monje en Worcester, donde llegó a ser prior. En 1062 fue nombrado obispo de Worcester. Cuatro años después los normandos conquistaron Inglaterra y casi todos los obispos ingleses fueron sustituidos. Wulfstano fue la excepción más notable: aceptó al nuevo rey, Guillermo, y siguió al frente de su diócesis hasta su muerte, el 20 de enero de 1095; sobrevivió a todos los demás obispos nombrados antes de la conquista.
Fue un pastor incansable que recorría su diócesis, predicaba y vivía con sencillez. Con el apoyo del arzobispo Lanfranco, predicó una y otra vez en Bristol contra el comercio de esclavos ingleses que se vendían en Irlanda, y aquel tráfico se frenó en gran parte. También comenzó a reconstruir la catedral de Worcester; su biógrafo cuenta que lloró al ver derribar la vieja iglesia levantada por santos anteriores.
Se le recuerda como un puente entre la Inglaterra anglosajona y la normanda, y como un obispo que alzó la voz por quienes no la tenían.
¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?
Isaías 58:6–7 · RV1909
Oración
Dios de justicia y misericordia, tú diste a tu siervo Wulfstano un corazón de pastor en tiempos de conquista y cambio, y valor para hablar por los vendidos como esclavos. Haznos fieles en nuestro trabajo, sencillos en nuestra vida y valientes para ponernos al lado de todos los oprimidos. Amén.
Las biografías se escriben con ayuda de IA a partir de historias de dominio público y se revisan antes de publicarse; las oraciones son nuestras. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.