Corona de Adviento: significado, velas y cómo rezar
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La corona de Adviento es un círculo de ramas verdes con cuatro velas que se encienden una a una, cada domingo de Adviento, mientras los cristianos se preparan para la Navidad. Su mensaje es sencillo: cuanto más se acerca la venida de Jesús, más crece la luz. Aquí verás qué significan el círculo, las velas y sus colores, de dónde viene esta costumbre y cómo rezar con ella en casa cada domingo.
¿Qué significa la corona de Adviento?
Cada elemento de la corona dice algo de la fe cristiana. El círculo, sin principio ni fin, recuerda que el amor de Dios es eterno. Las ramas verdes, que no pierden su color en invierno, hablan de esperanza y de una vida que no se apaga. Y las velas expresan la idea central de todo el Adviento: Jesús es la luz que viene a un mundo que muchas veces se siente a oscuras.
Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.
Juan 8:12 · RV1909
Juan 8:12 pone esa idea en boca del propio Jesús, y con una promesa para quien lo sigue. La corona la traduce a algo que hasta un niño pequeño entiende: el primer domingo hay poca luz, el cuarto domingo la mesa entera brilla.
Por eso la corona no es un adorno más de Navidad. Es una forma de contar el tiempo con sentido, semana a semana, y de recordar que la espera tiene un destino: el nacimiento de Cristo en Belén y también su venida definitiva al final de los tiempos, que el Adviento tiene igualmente presente.
¿De dónde viene la corona de Adviento?
La forma de corona que hoy conocemos suele atribuirse a Johann Hinrich Wichern, un pastor luterano de Hamburgo, en el siglo XIX. Según se cuenta, en la casa donde acogía a niños pobres, estos le preguntaban cada día cuánto faltaba para la Navidad, y él colocó velas sobre una rueda de madera: unas pequeñas para los días de semana y otras grandes para los domingos.
Con el tiempo la rueda se simplificó en una corona de ramas con cuatro velas, una por domingo, y la costumbre pasó de las casas protestantes alemanas a las católicas y después a todo el mundo. Se habla a veces de antiguos usos de coronas verdes en invierno anteriores al cristianismo, pero sobre ese posible origen hay poca certeza. Lo que sí está claro es que la corona, tal como la usamos, nació como una catequesis casera para niños.
¿Qué significan los colores de las velas de Adviento?
En la tradición católica y en muchas iglesias protestantes, la corona lleva tres velas moradas y una rosa. El morado es el color litúrgico del Adviento y expresa preparación, conversión y espera atenta. La vela rosa se enciende el tercer domingo, llamado domingo Gaudete, palabra latina que significa «alegraos», porque la liturgia de ese día se abre con la invitación de Filipenses 4:4 a estar siempre alegres en el Señor.
Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
Filipenses 4:4–5 · RV1909
En Filipenses 4:4-5 san Pablo anima a vivir con una alegría que nace de saber que el Señor está cerca. Esa es la idea del tercer domingo: a mitad del camino, la espera se vuelve más luminosa porque la Navidad ya se adivina.
No todos usan los mismos colores. Algunas iglesias protestantes prefieren velas azules, como signo de esperanza; en Alemania y en países del norte de Europa son frecuentes las rojas; y muchas familias añaden una vela blanca en el centro, que se enciende en Nochebuena o el día de Navidad para representar a Cristo ya nacido. Ninguna opción es más correcta que otra: lo importante es el sentido.
¿Qué representa cada una de las cuatro velas?
Las cuatro velas marcan los cuatro domingos de Adviento, que empiezan el domingo más cercano al 30 de noviembre. El primer domingo se enciende una vela, el segundo dos, el tercero tres (incluida la rosa) y el cuarto las cuatro. Así la luz crece a medida que se acerca la Navidad, como en la esperanza que anunció Isaías 9:2 siglos antes y que los cristianos leen cumplida en Jesús.
El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
Isaías 9:2 · RV1909
A cada vela se le suele dar un nombre, aunque estos nombres son tradiciones populares y cambian de un lugar a otro. Una forma muy extendida es: esperanza, paz, alegría y amor. Otra las relaciona con los profetas que anunciaron al Mesías, con Belén, con los pastores y con los ángeles. También hay quien dedica cada vela a quienes prepararon la venida de Jesús: los patriarcas, los profetas, Juan el Bautista y María.
Puedes elegir la versión que mejor ayude a tu familia. Lo valioso es que cada domingo tenga un tema propio sobre el que leer, hablar y rezar, y que los niños sepan qué significa la vela que encienden.
¿Usan la corona de Adviento todas las iglesias?
La corona es muy común entre católicos, luteranos, anglicanos, metodistas y muchas otras iglesias protestantes y evangélicas. En la Iglesia católica existe incluso una bendición propia para la corona, que suele hacerse en la parroquia el primer domingo o en casa por el padre o la madre de familia. En otras comunidades simplemente se enciende en el culto dominical y en los hogares.
Las iglesias ortodoxas viven este tiempo de otro modo: se preparan para la Navidad con el ayuno de la Natividad, de unos cuarenta días, y la corona no forma parte de su tradición litúrgica, aunque algunas familias la han adoptado en casa. Hay también cristianos que no celebran el Adviento en absoluto. En todos los casos, la corona es una costumbre piadosa, no una obligación: ayuda a orar, pero no añade nada a la fe.
Cómo rezar con la corona de Adviento en familia cada domingo
No hace falta nada complicado. Muchas familias lo hacen el domingo por la tarde o antes de la comida, en diez minutos. Un esquema sencillo: apagar la luz principal, hacer la señal de la cruz o una breve invocación, leer un pasaje bíblico, encender la vela o velas que correspondan, hacer un momento de silencio, compartir una intención y terminar con un Padrenuestro o una oración espontánea.
Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el Oriente, Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.
Lucas 1:78–79 · RV1909
Para elegir las lecturas, puedes seguir este hilo a lo largo de las cuatro semanas. Primer domingo, vigilar y esperar: Marcos 13:33 o Romanos 13:11-12, que invitan a despertar porque el día se acerca. Segundo domingo, preparar el camino: Isaías 40:3-5 y la predicación de Juan el Bautista en Lucas 3:1-6. Tercer domingo, la alegría: Filipenses 4:4-7 o Isaías 35. Cuarto domingo, el anuncio a María en Lucas 1:26-38.
En Lucas 1:78-79, Zacarías, el padre de Juan el Bautista, cierra su canto con la imagen de un amanecer que Dios regala a quienes viven a oscuras. Es un buen texto para cualquier domingo, porque resume lo que significa encender la corona: pedir que esa luz llegue a nuestra casa.
Si hay niños, dales un papel: que uno encienda la vela con ayuda, que otro lea, que otro diga por quién quiere rezar. Y durante la semana puedes volver a encender las velas en la cena, aunque sea un minuto, para que la espera no se quede solo en el domingo. Usa siempre las velas con cuidado y no las dejes encendidas sin nadie delante.
Empieza este domingo: una oración sencilla para la corona
Si nunca lo has hecho, empieza esta semana, aunque solo tengas cuatro velas sobre un plato con unas ramas. Lee Juan 1:4-5: el evangelio de Juan empieza presentando a Jesús como la luz que da vida, justo lo que la corona quiere recordar en casa.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.
Juan 1:4–5 · RV1909
Después, enciende la vela y habla con Jesús con tus propias palabras. Puedes darle gracias porque esa pequeña luz te recuerda que él viene, pedirle que despierte tu corazón, que te dé paciencia para esperar y amor para preparar su llegada, y encomendarle a quienes viven este tiempo con tristeza o soledad. Termina pidiéndole sencillamente que venga. Puedes repetir la misma oración cada domingo y añadir lo que la semana haya traído.
Si este Adviento llega en un momento difícil para ti o para tu familia, la corona puede ser también un lugar donde poner esa tristeza delante de Dios. Y si el peso es grande, no lo cargues solo: un médico, un consejero o tu iglesia local pueden acompañarte.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se enciende la primera vela de la corona de Adviento?
La primera vela se enciende el primer domingo de Adviento, que es el cuarto domingo antes de Navidad y cae entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre. Muchas familias la encienden la tarde del sábado anterior o el mismo domingo.
¿Cómo hacer una corona de Adviento en casa?
Basta una base redonda, como un aro de alambre, un plato o una tabla, unas ramas verdes de abeto, pino o acebo, naturales o artificiales, y cuatro velas bien sujetas. Puedes añadir piñas o cintas si quieres. Mantén las ramas lejos de la llama y no la coloques cerca de cortinas u objetos que ardan con facilidad.
¿Qué hacer con la corona de Adviento después de Navidad?
Algunas familias la mantienen encendida durante el tiempo de Navidad, a veces con velas blancas, y la retiran después de la fiesta del Bautismo del Señor o de la Epifanía. Otras la guardan tras el día de Navidad. Si fue bendecida, es costumbre deshacerse de las ramas con respeto, por ejemplo quemándolas o devolviéndolas a la tierra.
¿Se puede hacer una corona de Adviento sin velas moradas?
Sí. Los colores ayudan a entender el sentido, pero no son obligatorios. Puedes usar velas blancas, rojas o azules, o atar una cinta morada y otra rosa a velas normales. Lo esencial es encenderlas cada domingo con oración y la Palabra de Dios.
Escrito con ayuda de IA y revisado por Miguel Ridruejo Mendoza antes de publicarse. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.
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