Verso

Novena a la Inmaculada

Se reza del 29 de noviembre al 7 de diciembre, hasta la víspera de su fiesta (Inmaculada Concepción de la Virgen María, 8 de diciembre).

Día 1

Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Génesis 3:15 · RV1909

La primera promesa de la Biblia llega en el peor momento. Adán y Eva se han escondido entre los árboles, el jardín está a punto de cerrarse tras ellos, y Dios habla de una mujer y de su descendencia, que aplastará la cabeza de la serpiente. La Iglesia ha visto desde antiguo en este versículo el primer anuncio de María y de su Hijo. Empezamos la novena donde empezó la esperanza: no cuando todo estaba arreglado, sino en medio del daño, cuando Dios ya sabía cómo terminaría la historia.

Padre, no nos abandonaste cuando te dimos la espalda por primera vez. Pronunciaste una promesa en medio de nuestra vergüenza y la cumpliste en María y en Jesús. Al empezar estos nueve días, ayúdame a creer que ningún fracaso mío tiene la última palabra. Amén.

Intención: Por quienes sienten que sus errores les han cerrado todas las puertas.

Día 2

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor;

Efesios 1:4 · RV1909

Pablo les dice a los cristianos de Éfeso que Dios los eligió antes de crear el mundo para que fueran santos e irreprochables ante él. Ese es el plan de Dios para cada uno de nosotros, y solo se completará en el cielo. En María, cree la Iglesia, se cumplió desde el principio: desde el primer instante de su vida fue preservada del pecado original, por pura gracia y en atención a lo que haría su Hijo. Lo que Dios empezó en ella quiere terminarlo en nosotros.

Dios de toda santidad, me elegiste antes de que yo pudiera elegir nada. Guardaste pura a María por amor a Jesús; guárdame también a mí cerca de él. Termina en mí la obra buena que empezaste, aunque vaya despacio. Amén.

Intención: Por la gracia de creer que Dios tiene un plan para mi vida.

Día 3

Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

Salmo 139:13–14 · RV1909

El salmista se asombra de que Dios trabajara en la oscuridad del seno de su madre, tejiéndolo antes de que nadie supiera su nombre. Esta fiesta habla de ese comienzo escondido. La Inmaculada Concepción no se refiere al nacimiento de Jesús, sino a la concepción de la propia María, en el seno de la mujer a la que la tradición llama santa Ana. Mucho antes de que llegara el ángel, antes de que María pudiera rezar o decir sí, Dios ya la preparaba en silencio. También obra en nuestros comienzos invisibles.

Señor, me conociste antes que mis propios padres. Gracias por la vida que formaste en lo escondido. Bendice a cada niño que espera nacer y a cada madre que lo lleva dentro, y enséñame a tratar toda vida como obra tuya. Amén.

Intención: Por las madres embarazadas y los hijos que llevan en su seno.

Día 4

En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como á novio me atavió, y como á novia compuesta de sus joyas.

Isaías 61:10 · RV1909

Isaías canta como quien se viste para una boda: Dios lo ha envuelto en un traje de salvación y un manto de justicia. Nada de esa ropa lo pagó quien la lleva; todo es regalo. La Iglesia abre con estas palabras la misa de la Inmaculada, porque la santidad de María es justamente esa clase de vestido. Ella no se lo ganó. Lo recibió y lo llevó con alegría. Nuestro bautismo también nos vistió con un manto propio.

Dios generoso, todo lo bueno que hay en mí es regalo tuyo. Gracias por la vestidura blanca de mi bautismo. Donde la he manchado, vuelve a lavarla; donde la he olvidado, recuérdame quién soy en ti. Amén.

Intención: Por todos los que serán bautizados este año, niños y adultos.

Día 5

Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.

Lucas 1:28 · RV1909

El ángel no saluda primero a María por su nombre. La saluda por lo que Dios ha hecho en ella: llena de gracia, el Señor está contigo. Gabriel entra en una casa corriente de un pueblo pequeño de Galilea y encuentra allí a la persona que el cielo esperaba. A María el saludo la desconcierta; todavía no se ve como la ve Dios. A casi todos nos pasa lo mismo. La mirada de Dios sobre nosotros es más amable y más verdadera que la nuestra.

María, llena de gracia, oíste cómo te nombraba el cielo y te turbaste. Ruega por mí cuando me cueste creer que Dios me quiere. Señor, déjame oír el saludo que pronuncias sobre mí, y que eso cambie mi forma de mirar a los demás. Amén.

Intención: Por quienes no logran creer que alguien los quiere de verdad.

Día 6

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

Lucas 1:38 · RV1909

La respuesta de María es breve. Se llama a sí misma esclava del Señor y deja que su palabra se cumpla en ella. Lo dice sin saber cómo reaccionará José, qué dirán los vecinos ni adónde la llevará el camino. La gracia nunca le quitó la libertad; la hizo plenamente libre, para que su sí fuera entero. Nuestro sí suele ser más pequeño y más tembloroso. Aun así, Dios lo recibe y construye sobre él, día a día.

Señor, quiero decirte que sí, pero me da miedo lo que pueda costarme. Dame un poco de la confianza de María. Toma el pequeño sí que hoy puedo ofrecerte y haz que baste para dar el siguiente paso. Amén.

Intención: Por quienes tienen que tomar una decisión que les da miedo.

Día 7

Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque ha mirado á la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

Lucas 1:46–48 · RV1909

La primera respuesta de María a la gracia es la alabanza. Sube a la montaña, escucha cómo Isabel la bendice y le brota el canto: su alma engrandece al Señor, porque ha mirado la pequeñez de su sierva. La gracia no la volvió orgullosa; le hizo ver a Dios con más claridad y a sí misma con más verdad. Sabe que todas las generaciones la llamarán dichosa, y sabe muy bien por qué. Sabernos amados por Dios nos vuelve hacia él, no hacia nosotros.

Mi alma te alaba, Señor, por todo el bien que has hecho en mi vida, incluso el que no supe ver. Dame la humildad de María, la alegría de saberme en tus manos y la prontitud para darte gracias. Amén.

Intención: En acción de gracias por quienes me enseñaron a rezar.

Día 8

Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

Apocalipsis 12:1 · RV1909

Juan ve una gran señal en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas. Los cristianos han visto en ella al pueblo de Dios, y también a María, la madre del Mesías, que representa a todo ese pueblo. En el resto del capítulo la mujer corre peligro y es protegida. La victoria de María sobre el pecado fue un regalo de Dios, y es una señal de que la Iglesia, y cada uno de nosotros, la compartirá.

Señor, cuando el mal parezca más fuerte que el bien, levanta mis ojos hacia la señal que pusiste en el cielo. Protege a tu Iglesia en cada lugar donde sufre, y danos la firmeza de María en la lucha. Amén.

Intención: Por los cristianos que son perseguidos a causa de su fe.

Día 9

Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.

Cantar de los Cantares 4:7 · RV1909

En el Cantar de los Cantares, la amada escucha: eres toda hermosa, no hay defecto en ti. Los cristianos llevan siglos cantando estas palabras a María, y en 1854 el papa Pío IX declaró lo que la Iglesia creía desde hacía mucho: fue concebida sin pecado. Su fiesta es el 8 de diciembre. Hoy cerramos estos nueve días dando gracias por María, por la promesa que Dios ha cumplido desde el Edén y por el día en que terminará también en nosotros su obra.

Gracias, Padre, por estos nueve días y por cada gracia que trajeron. Gracias por María, toda hermosa, toda tuya. Guarda en tus manos todas las intenciones que te he traído y prepárame, como a ella, para la venida de tu Hijo. Amén.

Intención: En gratitud por esta novena y por cada gracia recibida.

Novenas

Las reflexiones, oraciones e intenciones son nuestras, escritas para Verso y revisadas. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.