Verso

Novena a San Judas Tadeo

Puedes rezarla en cualquier momento, nueve días seguidos.

Día 1

Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.

Lucas 6:16 · RV1909

Para ser sinceros, sabemos muy poco de san Judas. Lucas lo nombra entre los Doce como Judas «de Santiago», para distinguirlo del Iscariote; Mateo y Marcos parecen llamarlo Tadeo. Una tradición antigua dice que predicó el Evangelio lejos de su tierra y murió mártir, pero los detalles son inciertos. En la lista de Lucas aparece justo al lado del traidor que llevaba su mismo nombre. Quizá por eso quienes pasan por momentos difíciles lo sienten cercano: sabe lo que es pasar desapercibido.

San Judas, apóstol de Jesús, poco conocido pero no olvidado, ruega por mí ahora que empiezo estos nueve días en un momento difícil. Señor, llamaste a Judas por su nombre; también conoces el mío y sabes lo que llevo encima. Amén.

Intención: Por la situación que me ha traído hasta esta novena.

Día 2

Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.

Juan 14:22–23 · RV1909

Judas habla una sola vez en los Evangelios. En la Última Cena le pregunta a Jesús por qué se va a manifestar a los discípulos y no al mundo. Es la pregunta de cualquiera que desearía ver a Dios actuar de forma más visible. Jesús no da explicaciones; responde con una promesa: quien me ama guardará mi palabra, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él. Cuando Dios parece escondido, quizá está más cerca de lo que pensamos: dentro de nosotros.

Señor, como Judas tengo preguntas, y algunas duelen. Gracias por dejar que tus amigos te pregunten. Cuando no te vea actuar, ayúdame a guardar tu palabra de todos modos, y haz tu morada en mí. Amén.

Intención: Por quienes sienten que sus oraciones solo encuentran silencio.

Día 3

Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Isaías 43:2 · RV1909

Dios no le promete a Israel que no habrá ríos que cruzar ni fuego que atravesar. Le promete estar ahí: las aguas no te arrastrarán, la llama no te consumirá. Mucha gente acude a san Judas cuando una situación parece no tener salida, cuando los médicos ya no tienen respuestas o el dinero no alcanza hasta fin de mes. Este versículo no hace desaparecer el río. Te dice quién está en el agua contigo.

Señor, el agua está muy alta y tengo miedo. No dejes que me arrastre. San Judas, ruega por mí y por todos los que sienten que ya no les quedan opciones. Quédate conmigo en medio de todo esto, Señor. Amén.

Intención: Por quienes enfrentan una enfermedad grave o un diagnóstico que asusta.

Día 4

Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Lamentaciones 3:22–23 · RV1909

Las Lamentaciones se escribieron después de la destrucción de Jerusalén. Casi todo el libro es dolor, sincero y en carne viva. Entonces, en medio de todo, el autor recuerda: el amor del Señor no se acaba; su misericordia se renueva cada mañana. No ha dejado de llorar. Solo ha encontrado algo que sigue siendo verdad. En los días difíciles no hace falta fingir que todo va bien. Hace falta una sola verdad a la que aferrarse, y despertar mañana y aferrarse a ella otra vez.

Señor, estoy sufriendo, y te traigo mi dolor sin disimularlo. Gracias porque tu misericordia no se agota de un día para otro. Dame lo que necesito para hoy, y mañana vuelve a dármelo. Amén.

Intención: Por quienes lloran a un ser querido, un matrimonio, un trabajo o un sueño.

Día 5

Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;

2 Corintios 4:8–9 · RV1909

Pablo no oculta cómo era la vida de un apóstol: atribulado, perplejo, perseguido, derribado. Según la tradición, Judas compartió esa vida hasta el final. Pero Pablo pone un «pero no» detrás de cada golpe: no aplastados, no desesperados, no abandonados, no destruidos. No describe a alguien que se siente fuerte. Describe lo que Dios impide que ocurra. Quizá hoy sientes presión por todas partes. Dios no te ha abandonado, y esto no es el final.

Señor, me aprietan por todos lados; no dejes que me aplasten. Cuando no sepa qué hacer, líbrame de la desesperación. San Judas, que seguiste adelante hasta el final, ruega para que yo siga adelante hoy. Amén.

Intención: Por quienes cargan con deudas, desempleo o problemas de dinero.

Día 6

Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite á muchos enfermos, y sanaban.

Marcos 6:12–13 · RV1909

Jesús envió a los Doce de dos en dos, y Judas iba entre ellos. Predicaban la conversión, expulsaban demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Antes de ser patrono de las causas difíciles, Judas fue alguien que entraba en los casos difíciles de los demás y llevaba a Jesús consigo. En medio de nuestros problemas podemos olvidar que otros también sufren. A veces, salir de nuestra oscuridad empieza por llevar una pequeña luz a otra persona.

Señor, mis problemas me lo tapan todo. Abre mis ojos a alguien cercano que también lo está pasando mal, y muéstrame algo pequeño que pueda hacer hoy por esa persona. San Judas, apóstol que sanabas a los enfermos, ruega por los dos. Amén.

Intención: Por alguien que conozco y que sufre en silencio.

Día 7

Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo, Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna.

Judas 1:20–21 · RV1909

La breve Carta de Judas la firma «Judas, hermano de Santiago». La tradición la ha atribuido a menudo al apóstol, aunque muchos estudiosos piensan que el autor fue otro Judas, pariente del Señor; la cuestión sigue abierta. En cualquier caso, sus consejos sirven para los tiempos difíciles: edificarse en la fe, orar en el Espíritu Santo, mantenerse en el amor de Dios y esperar la misericordia de Jesús. Cuatro prácticas sencillas para cada día, no un salto heroico.

Señor, ahora mismo no tengo fuerzas para grandes cosas. Ayúdame con las pequeñas: rezar un poco, confiar un poco, permanecer hoy en tu amor. No me dejes caer, y que tu misericordia se encargue del resto. Amén.

Intención: Por la fuerza para seguir rezando cuando la fe se debilita.

Día 8

Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:38–39 · RV1909

Pablo enumera todo lo que se le ocurre que podría separarnos de Dios: la muerte, la vida, los ángeles, los poderes, lo presente y lo por venir, lo alto, lo profundo, cualquier otra criatura. Nada de eso, dice, podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Tu momento difícil está en esa lista, de un modo u otro. Puede quitarte el sueño, los planes, incluso la salud. No puede sacarte de su amor. Ese es el suelo firme de toda esta novena.

Señor, creo que nada puede separarme de tu amor; ayúdame donde dudo. Guarda en ese mismo amor a las personas que quiero, sobre todo a las que están lejos de ti o lejos de mí. Amén.

Intención: Por los seres queridos que se han alejado de Dios o de nosotros.

Día 9

A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría, Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén.

Judas 1:24–25 · RV1909

La Carta de Judas no termina con consejos, sino con alabanza: al que puede guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha y llenos de alegría, a él la gloria, la majestad y el poder, ahora y por siempre. Al empezar esta novena trajiste aquí una situación difícil. Quizá ya ha cambiado, quizá no. En cualquier caso, termina donde termina Judas: dando gracias al que todo lo puede y confiándole lo que venga después.

Gracias, Señor, por acompañarme durante estos nueve días. Gracias por san Judas y por su intercesión. Pongo mi situación en tus manos y te confío cómo termine. A ti la gloria, ahora y por siempre. Amén.

Intención: En acción de gracias por cada oración escuchada, respondida o aún en camino.

Novenas

Las reflexiones, oraciones e intenciones son nuestras, escritas para Verso y revisadas. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.