Verso

Novena a la Virgen de Guadalupe

Se reza del 3 de diciembre al 11 de diciembre, hasta la víspera de su fiesta (Nuestra Señora de Guadalupe, 12 de diciembre).

Día 1

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.

Mateo 11:25 · RV1909

Juan Diego Cuauhtlatoatzin era un indígena del Valle de México, bautizado pocos años después de la conquista. No era sacerdote ni hombre de letras. El relato cuenta que una madrugada de diciembre de 1531 iba caminando hacia Tlatelolco para seguir aprendiendo la fe. Jesús da gracias al Padre por esconder estas cosas a los sabios y revelarlas a los pequeños. Aquella mañana Dios volvió a escoger a un pequeño, y toda la historia que sigue pasa por sus manos.

Padre, tú buscas a los humildes y les hablas primero. Gracias por san Juan Diego, que caminaba tanto para conocerte. Dame su fe sencilla y sus ganas de madrugar por lo que de verdad importa. Amén.

Intención: Por los pueblos indígenas de América y por sus familias.

Día 2

Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua.

Hechos 2:6 · RV1909

Al pasar junto al cerro del Tepeyac, cuenta el relato, Juan Diego oyó un canto como de pájaros y vio a una joven llena de luz que lo llamaba por su nombre. Le habló en náhuatl, su propia lengua, con la ternura de una madre. En Pentecostés la gente se asombraba de oír a los apóstoles en su propio idioma. Dios no nos pide que nos convirtamos en otros antes de hablarnos. Viene a buscarnos con las palabras y los rostros que ya conocemos.

Señor, tú hablas mi idioma y conoces mi nombre. Gracias por salir al encuentro de Juan Diego en el camino y no en un palacio. Ábreme los oídos para escucharte en lo cotidiano y hazme paciente con quienes hablan distinto a mí. Amén.

Intención: Por los migrantes que viven lejos de su lengua y de su tierra.

Día 3

Yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa, casa de oración será llamada de todos los pueblos.

Isaías 56:7 · RV1909

La Señora le dijo a Juan Diego que era la Virgen María, la madre de Dios. Le pidió que se levantara un templo al pie del cerro, un lugar donde la gente pudiera llegar con sus penas y encontrar consuelo. Isaías prometió que la casa de Dios sería casa de oración para todos los pueblos. Hoy la basílica del Tepeyac es uno de los santuarios más visitados del mundo, y aquella petición de 1531 se sigue cumpliendo cada día.

Señor, en tu casa caben todos los pueblos y todas las penas. Bendice a los peregrinos que caminan al Tepeyac y a todos los santuarios de tu Madre. Haz de nuestras parroquias lugares donde cualquiera, rico o pobre, pueda entrar y sentirse acogido. Amén.

Intención: Por los peregrinos que caminan rumbo a la Basílica de Guadalupe.

Día 4

Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es:

1 Corintios 1:27–28 · RV1909

Juan Diego fue directamente a ver al obispo, fray Juan de Zumárraga, y tuvo que esperar largo rato para que lo recibiera. El obispo lo escuchó con amabilidad, pero no le creyó. De vuelta en el cerro, cuenta el relato, Juan Diego le rogó a la Señora que enviara a alguien más importante, alguien a quien hicieran caso. Ella insistió en que fuera él. Pablo escribe que Dios elige lo que el mundo considera débil y necio. Sentirnos poca cosa no significa que Dios se haya equivocado de persona.

Señor, muchas veces me siento demasiado poca cosa para lo que me pides. Recuérdame que escogiste a Juan Diego, y que me escoges a mí, no por mi fuerza sino por tu amor. Dame valor para ir adonde me envíes. Amén.

Intención: Por quienes se sienten demasiado pequeños para lo que Dios les pide.

Día 5

No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.

Gálatas 6:9 · RV1909

Al día siguiente era domingo. Después de misa, Juan Diego volvió a ver al obispo, y esta vez le contó todo otra vez entre lágrimas. Zumárraga le hizo muchas preguntas y al final le pidió una señal. Juan Diego no discutió; llevó la petición al cerro, y la Señora le prometió una señal para el día siguiente. Pablo nos anima a no cansarnos de hacer el bien. La fidelidad muchas veces se ve así: volver, decir otra vez la verdad y esperar.

Señor, me cansa pedir y me cansa esperar. Dame la paciencia de Juan Diego, que volvió de nuevo sin amargura. Cuando no me crean, ayúdame a seguir diciendo la verdad con mansedumbre y a dejar el resultado en tus manos. Amén.

Intención: Por quienes siguen rezando por algo que todavía no llega.

Día 6

Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.

Isaías 66:13 · RV1909

El lunes Juan Diego no pudo volver: su tío, Juan Bernardino, estaba muy grave. El martes, antes del amanecer, salió a buscar un sacerdote y rodeó el cerro por otro camino para no entretenerse. El relato cuenta que la Señora bajó a su encuentro de todos modos, lo consoló y le dijo que su tío ya estaba sano. Isaías dice que Dios nos consuela como una madre consuela a su hijo. Ningún rodeo puede escondernos de ese amor.

Santa María de Guadalupe, encontraste a Juan Diego cuando intentaba esquivarte, preocupado por alguien a quien quería. Encuéntrame también en mis preocupaciones. Señor, sana a los enfermos que llevo en el corazón y consuela a quienes los acompañan. Amén.

Intención: Por los enfermos y por las familias que los cuidan.

Día 7

Alegrarse han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo: la gloria del Líbano le será dada, la hermosura de Carmel y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.

Isaías 35:1–2 · RV1909

La Señora mandó a Juan Diego a la cima del Tepeyac, un lugar pedregoso donde en diciembre no debía crecer nada. Cuenta el relato que lo encontró lleno de flores, entre ellas rosas de Castilla, frescas y cubiertas de rocío. Las recogió en su tilma, el manto de fibra de maguey que llevaba puesto, y ella las acomodó con sus propias manos. Isaías anunció un desierto que florece. Dios puede hacer brotar algo hermoso en la temporada más seca de nuestra vida.

Señor, hay partes de mi vida que parecen un cerro en invierno. Tú hiciste brotar rosas donde no podían crecer; da vida donde yo solo veo piedras. Dame la obediencia de Juan Diego para subir, aunque espere no encontrar nada. Amén.

Intención: Por quienes atraviesan una temporada seca y sin fruto.

Día 8

¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?

Cantar de los Cantares 6:10 · RV1909

En casa del obispo, Juan Diego abrió su tilma. Las rosas cayeron al suelo y en la tela áspera, cuenta el relato, apareció la imagen de la Virgen que todavía se conserva en el Tepeyac: una joven morena, con las manos juntas en oración, envuelta en un manto de estrellas y de pie sobre la luna. El obispo cayó de rodillas. El Cantar pregunta quién es esta que surge como la aurora. María llegó con el rostro del pueblo al que venía a visitar.

Santa María de Guadalupe, dejaste tu imagen en el manto de un hombre pobre. Mira a los pobres de nuestros pueblos con la misma ternura. Señor, que mi vida, como aquella tilma, lleve algo de ti a quienes encuentre. Amén.

Intención: Por los pobres de México y de toda América.

Día 9

Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.

Juan 19:26–27 · RV1909

Ese mismo día, cuenta el relato, Juan Bernardino quedó sano, y la Señora le dijo su nombre: Santa María de Guadalupe. A las pocas semanas ya había una primera ermita en el Tepeyac, y Juan Diego pasó sus últimos años junto a ella, cuidándola y contando a los visitantes lo que había visto. La Iglesia lo canonizó en 2002. Desde la cruz, Jesús entregó su madre al discípulo amado. En su fiesta, el 12 de diciembre, damos gracias a Dios porque también nos la dio a nosotros.

Gracias, Señor, por estos nueve días en el Tepeyac. Gracias por san Juan Diego, por la curación de Juan Bernardino y por la Madre que nos diste desde la cruz. Recibe todas las intenciones que te he traído y guárdame, como a Juan Diego, cerca de ella y cerca de ti. Amén.

Intención: En acción de gracias por la Virgen de Guadalupe y por esta novena.

Novenas

Las reflexiones, oraciones e intenciones son nuestras, escritas para Verso y revisadas. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (RV1909), de dominio público. Cómo escribimos.