Hazme un instrumento de tu paz
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que yo lleve el amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.
Donde haya error, que yo lleve la verdad.
Donde haya duda, que yo lleve la fe.
Donde haya desesperación, que yo lleve la esperanza.
Donde haya tinieblas, que yo lleve tu luz.
Donde haya tristeza, que yo lleve la alegría.
Oh Maestro, que no busque tanto ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando es como recibimos,
olvidándonos de nosotros es como encontramos,
perdonando es como somos perdonados,
y muriendo es como resucitamos a la vida eterna.
Texto: La Clochette (1912), en traducción nuestra.
Sobre esta oración
A pesar de su nombre, no la escribió san Francisco de Asís. Apareció por primera vez, sin firma, en una pequeña revista francesa, La Clochette, en 1912, y se unió al nombre de Francisco en los años veinte, cuando se imprimió al dorso de una estampa suya. Cristianos de todas las tradiciones la rezan para pedir ser constructores de paz. Nuestras versiones siguen el francés.