Verso
Santos y ángeles

Tarde te amé (San Agustín)

Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
¡tarde te amé!
Y tú estabas dentro de mí, y yo fuera,
y allí te buscaba;
y, deforme como era,
me lanzaba sobre las cosas hermosas que tú hiciste.
Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de ti aquellas cosas
que, si no estuvieran en ti, no existirían.

Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y ahuyentaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y respiré, y ahora suspiro por ti;
gusté de ti, y ahora tengo hambre y sed;
me tocaste, y ardo en deseos de tu paz.

Texto: texto o traducción nuestra, escrita para Verso.

Sobre esta oración

De las Confesiones de san Agustín de Hipona (libro X, capítulo 27), escritas hacia 397-400, cuando recordaba los años en que buscó a Dios en todas partes menos dentro de sí. Es uno de los pasajes más queridos de la literatura cristiana. Se reza despacio en la oración silenciosa, en los retiros y en su fiesta, el 28 de agosto. Nuestras versiones siguen el latín.

Más oraciones: Santos y ángeles