Ángel de la guarda
Ángel de mi guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día,
no me dejes solo, que me perdería. Amén.
Texto: la forma común con que se reza hoy en español.
En latín
Angele Dei, qui custos es mei,
me, tibi commissum pietate superna,
illumina, custodi, rege et guberna. Amen.
Sobre esta oración
La oración latina se remonta a la Edad Media y suele relacionarse con Reginaldo de Canterbury (siglo XI); la versión española es una rima popular tradicional. Se apoya en las palabras de Jesús sobre los ángeles de los niños (Mateo 18,10). Los niños la aprenden pronto, y muchos la rezan al levantarse y al acostarse.